jueves, 12 de abril de 2012

VÁLVULA DE ESCAPE.




Siempre fuimos la tabla de salvamento, la válvula de escape en nuestras rutinarias y estancadas vidas. Así forjamos día a día una amistad profunda que no conocía barreras. Intentando apoyarnos sin profundizar en sentimientos. Nos negamos a caer en la trampa del amor.
Hemos compartido muchas experiencias con otras muchas personas. Hablado infinitas horas del desencanto y la frustración ante tantas vivencias. Y ahí en ese punto seguimos escrutando lo que nos da aliento en la batalla.
Tal vez erramos en la búsqueda pues de eso se trata, de no buscar. De sentir la vida sin necesidad de avance. Debemos satisfacer cada jornada con los nimios tesoros que se nos ofrecen. Degustar el presente de cada amanecer en la mañana y el ocaso al caer la noche.
Tal vez hoy descubrimos que esa insaciable sed de cambio nos hace tan ciegos que no vemos los maravillosos valores que nos rodean. Las excepcionales personas que comparten nuestras sonrisas.
Hoy te cachondeas de mí, así lo hemos expresado. Bendita burla la tuya a mi lado. Me reconforta, te siento, estoy viva y sonrió. Nada hay mejor que notar los latidos del corazón a tu lado.
¿Por qué nos dio tanto miedo saltar el charco? Nunca dijimos un “te quiero” desde el otro lado ¿Qué podría haber ocurrido? ¿Dónde nos llevarían nuestras manos? Nunca lo intentamos.
Ahora que seguimos juntos cada cual por nuestro lado miles de preguntas me confunden y me asaltan. Tal vez no es el momento o tal vez nunca lo sea. Pero si algún día la rueda de la vida hace que necesitemos una válvula de escape en nuestras estancadas vidas. Si algún día tras mucho camino andado seguimos necesitándonos .Creo que tendremos que dar un salto. Pondré los sentimientos sobre el mantel y decir te quiero cuando ya nada importe con los años.

lunes, 2 de abril de 2012

LLUVIA.




Domingo de ramos con aroma de azahar vagabundeando por las calles abarrotadas de gente. Absorta, sin rumbo, sola. Si, sola pero no por falta de compañía sino por desamparo del alma. Estaba cansada de mediocridades, de verme rodeada de gente carente de emociones. Todo se compone hoy de estética, de dinero, de sexo y por supuesto de poder. O tal vez deberíamos decir de poder y sexo.
Y así mi desencanto de un tiempo a esta parte había aumentado a cotas impensadas. La independencia había desaparecido aunque no lo percibiéramos. Ya no trabajábamos para vivir, vivíamos para trabajar. En el camino olvidamos el respeto por nosotros mismos y por el prójimo. Desdeñamos mirar a los ojos de la conciencia, tocar la belleza interna. Todo lo tapaba la máscara de la divinidad etérea de una cara bonita ¿Y las arrugas que proporcionaba la risa? Lamentablemente las ocultábamos bajo las inyecciones de botox.
Aquella mañana salí a la calle con mis vaqueros viejos, un jersey gris enorme, las mangas ocultaban la mitad de mis manos y unas deportivas cómodas, sin marcas. Sepulté el móvil bajo un cojín del sillón, desamparándole. No llevaba ni dinero en los bolsillos, ni documentación. Mi carnet sólo era una cara y un número pero no exhibía ni un solo rasgo del individuo que me caracterizaba. Salté a la vida sin un propósito.
De pronto, el sol de la mañana fue velado por nubes grises de tormenta. Empezó a llover suavemente y fue como si la película se acelerará; la gente corría a refugiarse. En un primer instante tuve también la tentación de guarecerme pero algo impedía que mis pies se movieran. Alcé mi cara y las gotas empezaron a resbalar por mi rostro. Sentía como el agua traspasaba el jersey y se adueñaba de mi cuerpo, seduciéndole. El sonido del golpeteo sobre arboles y hojas era la más deliciosa de las melodías. Dirigí mis pasos hacia un parque frente a mí, el viento susurraba para que me acercara. Fue un momento impactante, de los que se imprimen, absoluta liberación. Percibí como el verdor se acentuaba, olía el aroma de la tierra húmeda, el sonido de la lluvia, el tacto de la naturaleza sobre mis manos, el sabor del sueño ansiado de no acallar lo que apreciaba, seguía viva tras tiempo de letargo. La libertad no es un sueño está tras los muros que nosotros mismos construimos.
Empapada regresé sobre mis pasos, la decisión estaba tomada. Atrás quedarán los meses desolados, la angustia de los cobros, el tiempo de ser puntuales, las escusas para justificar mi desgana, los vestidos para enaltecer y ocultar la esencia y la esclavitud de la civilización implacable y moderna.
Comienzo con una nueva y a su vez atávica filosofía de vida. Sólo haré lo que me gusta y apetece, lo que expanda mi corazón. Crear por el mero placer de hacerlo, amar hasta desfallecer sin esperar nada a cambio, reír hasta que me duela cada centímetro de mi cuerpo y sentir la inmensa sensación de que alguien vele por ti y viceversa. Rodearme de las personas que quiero y son importantes pues escribieron algún párrafo de mi historia. Aprender a mirar a los ojos del mundo a través de los arboles, el sol, las estrellas y el ocaso.
A veces lo que se escribe en las páginas es más amable que el mundo real. Y en otras ocasiones, como una admirable persona me dijo: no es que la realidad supere la ficción sino que esencialmente se basa en ella. Estreno mi andadura llenando mis manos de tita y palabras. La pasión de toda mi existencia heredada de mi abuelo. Vosotros los que me amáis y amo seréis mi inspiración.
Buen viaje.

martes, 27 de marzo de 2012

JUGADAS DE LA INCONSCIENCIA




El tópico habla de que uno siempre vuelve al primer amor. Él no fue el primero al que ame pero si mi primer amor. Las circunstancias que nos rodeaban eran muy crueles, de las más brutales a las que una persona tiene que enfrentarse. Sentirte en plena juventud limitado físicamente; tener ganas de bailar, de correr, de saltar y no poderlo hacer.Rodeados de otros en similares coyunturas,dentro de tal elenco, percibir que tú eres de los mejores, de los que aún no ha dejado de combatir y puede sonreír un poco.
Entre aquella extraña nebulosa; entre aquel aire viciado; entre familiares rotos llorando por dentro e intentando dar ánimos, cuando casi las piernas no les sujetan; entre personal con un trato mecánico, deshumanizados por la tragedia. Apareció ante mis ojos una extraña aura, una voz segura, un impulso primario y un rebelde ante cualquier circunstancia. Y todo ello me deslumbró.
Aquella época se imprimió en mi alma de por vida pero hasta hace pocos días no me percate de cuánto. Inconscientemente durante muchos años me recreaba en música de violines, tambores, gaitas y flautas; Leía historias de druidas y meigas. Me engalanaba con anillos de simbología celta. Inhalaba fuertemente el aroma del mar salado que me rememoraba su coraje y su vida. El cuerpo se me exaltaba al oír ese idioma meloso y dulce de tierras galaicas.
Siguiendo los impulsos inexplicable del espíritu busque en un cajón una libretilla vieja con retazos de aquella época. La bandida me desafiaba, se escondía bajo un libro, no se dejaba ver. El ángel jugaba con mis ímpetus, sólo un poco, pues apareció el trofeo. Con el pulso acelerado me fui hasta el teléfono ¿Sería posible que aquel número aún fuera válido?
La respiración se me cortó al oír su poderosa voz. Pero el ángel seguía jugando y aquella pequeña reunión vocal no fue lo esperado. La sorpresa del momento y el mantener la compostura ante aquellos a los que no quería dar pista, me hizo pensar que me había olvidado. Sólo fue nostalgia de recobrar lo que un día se marcho a muchos kilómetros.
Y el ángel por fin dejó de jugar y él se puso en contacto conmigo cuando nadie podía descubrir sus ojos. Entonces comprendí que aquel impulso inexplicable del corazón no se había equivocado. Me recordaba. Jamás olvidó los dulces besos en horas desesperadas, las caricias furtivas, las regañinas hasta que me dejaba sin argumentos, nuestra unión por encima de distancias, años o diferencias.
Terminaré con otro tópico “el corazón tiene razones que la razón ignora” y así relegando el juicio, vuelvo a correr por los campos inmensos de Galicia, cabalgando a lomos de sus caballos y bailando al son de la gaita.

domingo, 25 de marzo de 2012

CONVULSIÓN


La flor rendida a tus pies se halla
Del color de la pasión sus hojas.
El aroma del deseo impregna el viento
Entrelazando las ramas del cerezo.
Y tú, mi admirado Samurái
De porte seguro y manos ardientes
Susurras al oído delicados mensajes.
El sol abrasa los espíritus de los que amarán
Fuera de tiempo y espacio.
La semilla será derramada sobre el arroyo
Que portará el fruto del deseo.
Entre tus brazos recogerás
El loto que vencido aferras.
Desojarás sus pétalos encrespando la sed.
Y solo desnudando tu katana
Sosegarás la revolución que embiste y acomete.
Serenas, las aguas volverán a su cauce
Seguirá susurrando el viento.
Y los gritos turbulentos
Darán paso al sueño infinito
Mientras enredadas siguen las ramas.
Silencio, silencio.
Convulsión en las almas.

lunes, 12 de marzo de 2012


Haikus.


Me ahogaba, No podía respirar
Vino suave el viento fresco del norte
Renovando el aire de libertad.

La estrella luminosa del alba
Brilla alumbrando el pequeño camino del loco
Guía sus pasos al bosque.

El sonido del claro riachuelo
Relaja la conciencia del ave que migra
Calma la sed del postrado.

El otoño de la existencia
Bellas y sabias palabras del corazón alberga
En recuerdo de la primavera.

Mil cantos el viento susurra
Entre las ramas del cerezo en flor
Ante Efímera y perfecta existencia.

martes, 14 de febrero de 2012

YO

Soy una de las mujeres más afortunadas del planeta. A lo largo del día y en todo momento, noto el cariño de los que forman parte de mi entramada vida. He aprendido a vivir sola y disfrutar de dicha soledad. Es buena compañera cuando se la acepta y se la reconoce. Algo muy diferente son las personas que se sienten desoladas, no es mi caso.
Él se marcho en compañía de otra dama hace ya unos cuantos años, para ser más exactos siete. Y este, mi séptimo año de soltería, el definitivo. El rumbo por fin fue definido por la brújala, la aguja dejó de oscilar. Ha sido un tiempo de duro aprendizaje, sobre todo los dos primeros años. Como todos sabéis, un divorcio de mis características, por abandono, pasa por las mismas etapas de un duelo hasta adaptarse a la nueva situación.
La primera etapa es la de negación y aislamiento ¡No podía creer lo que me estaba sucediendo! Mi marido se va a tomar unas gambas, a un chiringuito de playa, con la mujer de mi hermano. Mientras yo , sola, asimilo lo ocurrido, aunque sinceramente, se venía anunciando hace ya un tiempo. Nadie lo sospechaba salvo yo, él me hacía sentir desequilibrada y culpable al ver ciertos detalles que eran impensables, roces, miradas, complicidad; ingenua no hice caso de mi instinto y les deje campar a gusto. En el silencio de la noche, oyes a tus hijos gemir el ausencia de su padre e intentas pensar que es una pesadilla que pasará. Niego lo evidente y me refugio en mis ensoñaciones.
La segunda etapa es la ira. Más le hubiera valido irse a Alemania. Yo una escorpio de pies a cabeza, vengativa, impulsiva, de fuerza incontrolable cuando se me ataca y primitivamente violenta. Siempre intentando ser espiritual y mejor persona ¡Cómo puedo reaccionar ante los cuernos y encima con la mujer de mi hermano! Pues la ira fue controlada hasta que firmo el acuerdo de divorcio. Tras el convenio, le deje caer que en todo el tiempo que sabía su rollo, con paciencia, había urdido bien la situación y atado todos los cabos para que los cuernos lucieran con la mejor situación económica. Desde luego no exento en algún momento de insultos y difamaciones, como que él también no tardaría en lucirlos.
La tercera etapa es el pacto o negociación. Fue bien llevada y como antes os he indicado, inteligentemente pacte antes de la segunda etapa. Trastoqué un poco el orden en propio beneficio. En su defensa puedo decir que hasta el día de hoy él nunca ha faltado a sus responsabilidades económicas; será porque aún le quedan principios o que en el fondo, sigue siendo el hombre bueno del que hace veinte cuatro años me enamoré.
La cuarta etapa la depresión. Fue la más dura. Asumir todas las responsabilidades familiares con mis hijos, pues él desapareció del mapa. Sus hijos me tenían a mí; él, por su puesto, tenía que cuidar a la otra que no sabía sostenerse sola. Y mientras mis hijos estaban en el colegio, yo me deshacía en lágrimas. Incluso llegué a estar ingresada en el hospital. Fue la voz de alarma que me dijo: o levantas el ánimo o tú cuerpo ya no responde. Gracias a Dios, me armé de valor, respondí, tanto, que hoy soy feliz de nuevo.
Y la última etapa es la aceptación. Acepté la ausencia y defunción del matrimonio. Un día de primavera, me levante, salí a la terraza, miré al sol y me dije a mi misma. Para qué coño quieres a un tío a tu lado, calvo, aburrido, desordenado, que no valora tus angelicales virtudes y que no te quiere. Dale las gracias. Te ha abierto un mundo imposible de ver a su lado y del que no hubieras podido disfrutar. Algún día le invitaré a una caña acompañada de gambas, en agradecimiento.
El duelo ha pasado. El tiempo va poniendo cada cosa en su lugar, yo siento que a mí me va encumbrando. Despertó la mujer instintiva que llevo dentro. Descubrí que la amistad, poco valorada, es lo mejor. Mi lealtad es absoluta a todos ellos, en ningún momento dejaron de estar a mi lado por muchas peroratas y lagrimas que me aguantaron.
Mi hogar con mis hijos es un remanso de paz y complicidad. Reímos, lloramos y luchamos pero todos al unísono. Por supuesto, la familia dejo de ser el incordio que era cuando él estaba. Ahora caigo en que el incordio y la molestia era él. Siempre defenderé al más frágil tanto en el campo de batalla como en una crisis psicológica; la situación que él creó dejo muy debilitados a mis hijos y a mis padres.
Y aprendí a canalizar mi venganza a través de las palabras pero después de ser capaz de reconocer que tenía mucho que agradecer al padre de mis hijos. Me había dado todo amor cuando lo necesite, mis vástagos por los que daría la vida y libertad cuando el amor ya no era suficiente.

domingo, 12 de febrero de 2012

EL COMIENZO




No puedo resistir tu mirada gélida cuando me transmites que la hora ha llegado. Me besas en la frente insuflando aliento a la vez que me empujas al abismo. Tengo que saltar sin especular los resultados. He de ser como el loco del tarot que comienza su andadura ignorando donde acabará su gesta. Sé que será todo un aprendizaje.
Pero es imposible dejar a un lado los miedos y las dudas. Mi lunática imaginación me compensa esas experiencias que necesito cuando me siento estancada. Estoy enjaulada y lo sé. La llave se esconde dentro de mi corazón.
Abriré la puerta si me lo pides. Dejaré de ser la dulce y encantadora dama. Mostraré mis colmillos para ahuyentar las oscuras sombras. Clavaré las garras sobre aquel que intente impedir mi salto.
No me acuerdo de cuando por primera vez cogí un bolígrafo para escribir mis primeras letras creativas. Imagino que sería una adolescente con los sentimientos y las hormonas en el momento más delirante ¡Ha pasado tanto tiempo!
He empezado tantas veces y tantas veces he abandonado que dudo si podré hacerlo. Por donde iniciar todas las vivencias y circunstancias que han ido forjando mi carácter ¿Cuál sería el principio?
La apertura puede ser el aquí, ahora. Como el fénix, he de renacer de mis cenizas. Dejar libre el instinto. Es un buen comienzo reconocer la fiera confinada que me carcome. Dejaré la guarida e intentaré cazar mi sueño.
Ya planeando sobre el vacío, diviso el panorama como el águila. Casi no me lo creo pero la pluma está entre las manos. Son pocas las letras pero algo es algo. Espero que mi historia, que como otras muchas, supera la ficción, te enganche. No olvides que entre dicha narración siempre se filtrará cuentos de otros mundos o sueños con seres extraños. Nunca se sabe la línea que separa tan diferentes mundos e ignoramos lo que cada cual necesita en cada momento.
Así pues, mi nombre es María. Nací en tierra de ancestros de diferentes culturas. Una ciudad plagada de rincones recónditos, casas atávicas y calles laberínticas y empedradas. Aun hoy paseando por ciertas zonas te puedes sentir en un emporio medieval. Algunos amigos me dicen que es tierra de curas y militares; ignoran que también es de alquimia, cábala y nigromancia; de brujas, hechiceras, curanderas y celestinas; de leyendas, mitos, cuevas y criptas. Sobre estas rocas bien se puede hacer historias.
Sigues clavando tus ojos azules como diciéndome que puedo, que lo hago todos los días desde siempre. El vacío siempre esconde sorpresas y extraños caminos que nos guían a nuestro destino. Un innumerable sinfín de de sincronicidades que si las adviertes pueden hacer el milagro.
Agradezco tu impulso, el comienzo ha comenzado. Iré plasmando cada capítulo de las aventuras y desventuras de una humilde mujer de hoy al lado de la hechicera del pasado.

martes, 24 de enero de 2012

MARIE




Aún recuerdo muchas de las sesiones de terapia con ella. Interesantes, intensas, tanto, que incluso me hacían replantearme mis propias convicciones.
Aquella tarde de otoño, fue la última. Ella entró. Su aire de supremacía y optimismo impregnaban el ambiente ¿A qué venía a mi consulta?
Fui directo. Le pregunté ¿De qué hablaremos hoy?
Con una media sonrisa me dijo que agradecía mi abordaje, sin perder tiempo. Mi hora era muy cara para desaprovecharla. Comenzó su exposición cuando apenas se había tumbado en la cheslón.
“Usted sabe que padezco bruxismo. Hoy hablando con mi maestro Zen me señaló que durante el día estaba reprimiendo mi ira y aprovechaba la noche para liberar tensiones. Castraba mis sentimientos y debía permitir defenderme y expresar mis deseos.
¿Qué opina?”
Siempre me ponía contra las cuerdas, tenía que estar preparado para salir airoso en cualquiera de sus insólitas dudas.
Le dije que era posible que todas las tensiones emocionales del día a día las intentara librar por la noche, durmiendo, cuando nuestro subconsciente se desata de las cadenas.
No le había contestado. Sólo confirmé lo que le había dicho su maestro. Pero ella no esperó, volvió a retomar su monólogo.
“Conozco lo que siento y lo que quiero. Algo muy diferente es manifestar a cualquiera lo que soy o lo que deseo.
Sé quien forma parte de mi historia de manera significativa y quien no tuvo ninguna relevancia.
También te puedo decir que le quiero aunque nuestros caminos se separaran. He intentado odiarle pero ha sido imposible y creo que a él le ocurre lo mismo. Pero que le quiera no significa nada, no hay una vuelta cuando ya no soy la persona que era hace siete años; ni él tampoco. Ya no hay nada a que regresar.
La vida es más sencilla de lo que la hacemos. No necesito salir a tomar unas copas y terminar poniendo sobre la mesa los cadáveres que nos atormentan. Tampoco preciso reunirme con otros, en situación similar a la mía, para encontrar el polvo del momento. De todo se cansa una.
¿Es tan difícil encontrar un compañero, un cómplice, un amigo sin tener que compartir techo? ¿Alguien que te haga sentir mariposas en el estómago con el roce de sus manos sobre las mías?
A veces pienso que no es imposible pero si, poco probable. Mientras tanto, disfruto de los que quiero, de los que valen la pena. Me regocijo con un chocolate caliente frente al fuego esperando compartirle algún día, bajo el susurro de las palabras de uno de mis libros.
Ignoro por qué salen corriendo ante mi paso firme por la vida, ante mi entusiasmo a pesar de las zancadillas que he sufrido ¿Doy miedo? “
Le contesté que no creía que diera miedo por su fortaleza pero sí que algunas personas se podían sentir mermadas. Volvió a sonreír. Se miró el reloj. Se levanto, colocándose su blusa ceñida que dejaba entrever su canalillo. Se disponía a salir. Le pregunté antes de que se marchara ¿Marie, por qué vienes a mi consulta?
“Alejandro, me gustas y no me importaría, en absoluto, que leyeras uno de mis libros, compartiendo un chocolate al calor del fuego”

domingo, 22 de enero de 2012

PUENTE HACIA EL AMANECER




Determiné cruzar el puente.
El miedo me hacía sucumbir en la duda.
Su estabilidad era un campo de incertidumbre,
Un abismo oculto.
Ignoraba a donde guiaba el vacío.
Poco a poco la indecisión paso al olvido.
Dejé de mirar abajo o atrás.
Mis ojos sólo volaban por el cielo,
Planeaban junto al águila.
Y el sol colmo mi coraje,
Ambicione la vida,
Brotó la pasión por el hoy,
Cicatrizando el pasado
Sin especular el futuro.
Y el océano se abrió ante mis manos,
Su azul me sedujo,
El coral me protegió con sus brazos
Incitando a la enajenación.
En este momento soy el loco que camina
Sin rumbo ni codicias,
Con su compañero fiel que resguarda y guía.
Y nada importa.
El éxtasis construye los puentes colgantes
Para el amanecer de una nueva era.

jueves, 12 de enero de 2012

SEMPER FIDELIS




Espíritus afines, vigoricen la esencia,
Progresen.
La crisis, no es física,
Existe por la ausencia profunda de asumir responsabilidad.
Honor, coraje, lealtad.
Hacer lo que la conciencia insufla al alma
Principios, compartir, fidelidad.
Amigos hasta dejarse la piel.
No mirar hacia otro lado, confiar.
Que las personas importen.
Devalúa el brillo del diamante
O el combustible para viajar.
Alimenta el alma, con un amanecer,
Con la lluvia al unirse con el mar,
Con el viento susurrante entre las ramas,
Caminando al abrigo de un bosque,
O el silencio de la llama al crepitar.
Como el sabio dice
No es más feliz el que más tiene
Sino el que menos pueda necesitar.
Enfoca tus ojos, extiende las manos.
Todos los días tienes un motivo para deslumbrar.