jueves, 31 de enero de 2013

PERCEPCIONES


“La mente racional es un sirviente fiel, pero la mente intuitiva constituye un don sagrado. La paradoja de la humanidad consiste en habernos decantado por rendir culto al sirviente y deshonrar a la Divinidad.” Einstein.


No me puedo considerar un ser sesudo y racional. Mi corazón manda más que mi razón, desconozco la causa. No siempre la trayectoria fue fácil pero los resultados con mucha frecuencia fueron excelentes. Por si hay lugar a equívocos de tonta, como dice el tópico, ni un pelo. Los que me conocen saben de mis inquietantes intuiciones en determinados instantes.
Pero esas intuiciones a veces me mortifican hasta que dan la cara. Sientes que algo o alguien llegan en un determinado instante con algún cometido. Inquieta mi cuerpo y contrae mi estomago. Dudas si indagar o esperar a que la señal luminosa aclare la duda. En tales devaneos paso las horas.
La intuición que de vez en cuando estalla en mi cara, me da vida, me abre puertas. Es como la pimienta que te espabila ante un insulso alimento. Pero como la pimienta, por donde pasa abrasa.
La quemazón me está degollando. Así pasé hoy el día, con escozor y el estomago cohibido. La intuición llegó apenas unos días, paso de largo despacio, contoneando sus caderas. No quise hacerla mucho caso pero me ha ido usurpando espacio con sus fluctuaciones.
¿Qué quieres? ¿Qué mensaje ocultas en tus entrañas? ¿Quién te envía? No he hallado respuestas pero sé que serán muy inquietantes. Iluminaran una nueva era, un nuevo camino como siempre lo han hecho. Esas intuiciones me matan para renacer de mis cenizas como el Fénix.
Al fin y al cabo soy eso. Cenizas flotando en el viento tras un nuevo destino.