jueves, 15 de abril de 2010

CONVERSACIONES






Las charlas con contigo son para mí gratificantes, siempre saco algo bueno de ellas, algo me hace pensar, me surgen nuevas ideas y sobre todo se me revelan conceptos positivos, aprendo de cada una de nuestras conversaciones.
Hoy me has dicho que soy buena como persona pero mala como mujer. No me ha molestado, creo que me describe perfectamente, siempre fui más Lilith que Eva, siempre pensé que “hombres y mujeres fuimos creados iguales, y entonces debemos hacer el amor en posiciones iguales". Reconozco que mis técnicas de seducción no siempre funcionan pero tenerlas las tengo como las meigas, que haberlas “hailas”. También confieso que algún que otro de mis amantes fue más un ángel caído que incauto.
La sumisión no entra en mi vocabulario, siempre me revelé ante las ataduras e intentos de cambiar mi forma de ser o pensar, pero claro hay un conflicto, que como tú bien dices soy buena persona y no me gusta hacer daño al prójimo. Así pues ante tales extremos casi siempre salgo herida y mis venganzas nunca se llevan a cabo.
No soy una mujer fácil, amo intensamente y con pasión pero demando tal vez demasiado espacio, me exijo mucho tanto a mí como al que está a mi lado. Pongo el listón demasiado alto y el golpe es letal.
Preguntas si voy o vengo, pensé que venir siempre sería bueno, significa que me atreví a ir, vuelvo subida en mi coche, deleitándome con el cielo lleno de estrellas, con una sensación de serenidad y libertad que es lo que más me llena en este universo donde existimos; por eso te dije que vengo. Ahora tú me contestas que siempre vas, nunca miras atrás, ni vives en el pasado. Reconozco que llevas razón, que desde hoy quiero ir, siempre, evolucionar, que ir también es aventurarme y seguir paso a paso luchando por mi vida.
Me puedes llamar encantadora de serpiente, Lilith o Sherezade con las tres me identifico aunque no sé si en la práctica cumplo con sus temperamentos.
Quisiera ser la Sherezade de tus sueños, aquella que contándote historias te hiciera dormir, un sueño sereno y reconfortante; y en dichos sueños pasear por el parque del Tránsito, descubriendo rincones donde poder amar.
Soy un escorpión que pica pero no es mortífero, mi veneno a lo más que llega es a encandilar y te aseguro, que me hace más daño a mí que a los demás. Como Lilith pronuncie el nombre de Yahweh y volé lejos del paraíso y de Adán. Vivo en una cueva del mar Rojo donde paso los días escribiendo relatos para contar y por las noches contemplo las estrellas, y cuando hay luna llena le ofrezco mis conjuros para que la buena persona siempre, siempre esté por encima de la mala mujer.
Olvidaba contarte que según el mito, Lilith fue la primera mujer de Adán, que decidió irse del Paraíso, y también la primera mujer vampiro, imagino que ya lo sabes. Me gusta morder tu cuello, con ternura para que sientas que te tengo, pierdo la cordura cuando tú boca suavemente me muerde, a tus pies me rindo.
Quiero que seas el sultán de Persia que todas las noches demande a Sherezade su cuento y me hagas escribir sin parar desnudando mi alma. Y quiero que también desnudes la tuya para que yo siga aprendiendo e insufles ese viento fresco que me trae ideas y fábulas, sonetos.
Eres una de las pocas personas que me ha visto correr por el mundo sin barreras con la melena al viento.