sábado, 14 de abril de 2012

AMARRES.




No permitas que la serenidad decaiga
Ni consientas volver a llorar.
Demasiada belleza gira a nuestro alrededor
Para ignorar su rostro.
Si mi amistad ponderas y yo la tuya,
No exijas mi silencio
Pues ante todo necesito un abrazo
Aun en la distancia
O un susurro de voz.
La cercanía de espíritu se puede medir
Por el calor de las palabras.
No sólo se comparte la sonrisa
Sino también las lágrimas y el pesar.
Los lazos más fuertes se tejen en la lucha,
En la infinita charla del desconsuelo,
No en la nimiedad del elogio.
Los sentimientos de una dama
Necesitan algo más que coqueteos y vanidad
El corazón de una mujer es un profundo océano de secretos.

La última frase es de la película de 1997 “Titanic”