domingo, 22 de abril de 2012

EMOCIONES.




¿Alguna vez abrigasteis tal emoción que el llanto empañó vuestros ojos? Sentimiento en esencia que hace reaccionar a la persona y no sabes si reír o llorar. Un gozo que recorre cada milímetro del enardecido cuerpo crispando la piel. Jamás tal dulzura acompasó los latidos de mi corazón. Las lágrimas se deslizan por el rostro revelando la comunicación sagrada; la unión perfecta entre cuerpo, mente y espíritu.
Las palabras adquieren un sentido amplio y literario, hasta la más vulgar. Todo es música seráfica. Recuerdos aletargados que asaltan la memoria enviando un abanico de sacudidas.
Nos engarza aún en la distancia una estela blanca que nos mantiene permanentemente en sintonía. A mi edad no tengo que justificar nada y nada tengo que acallar. Hay pasiones que están por encima del tiempo, la distancia y la expiración.
Tú absorbes la entidad básica de toda mi alma. En una hora a tu lado puedo gemir, deleitar, arder, rejuvenecer y estremecerme; sensualidad a la máxima potencia.
Y así navego por el océano diario con las velas desplegadas al viento. Tu voz me mantiene entre encuentro y encuentro. No hay nada que ennegrezca el iluminado horizonte. Pues henchida de esperanza, contemplo como los delfines hacen carreras a toda velocidad con la proa del barco. La estrella polar me guía rumbo hacia un nuevo despertar.