lunes, 4 de noviembre de 2013

OCÉANOS


“El mundo es un telón de teatro tras el cual se esconden los secretos más profundos.” Tagore.

Hoy, tras mucho tiempo ausente, regresaste. Como si no hubiera pasado el tiempo, retomamos la conversación que quedó pendiente. Me he acostumbrado a tus retiradas, aprendí así a quererte en días inesperados, cuando regresas empujado por la marea. Nuestras caricias son como las olas que van y vienen.

Me dices que traes el corazón ahogado y entristecido. Tú distancia esta vez no ha sido por una de tus aventuras, ni por necesidad de espacio. Ella pronto iniciará el gran viaje, aquel sin billete de vuelta. Has estado a su lado y volverás para acompañarla en sus últimos pasos. Necesita que la lean sus libros y sus poemas. Nunca quisimos que te fueras de su lado. Tu soledad con ella la suplías con los escarceos conmigo. En vuestro lecho la despedirás hasta el póstumo soplo.

Has regresado tan sólo por unas horas para que te insufle aliento. Anhelas en estos instantes a alguien que acaricie tu pelo, que te abrace con vigor y te doblegue como el viento al álamo. Aquí me tienes. Adoro volver a navegar en el océano de tus ojos aunque estén apagados. Olvida por unos instantes estos aciagos tiempos, deja que mis palabras acunen tus amordazados llantos.

Por unas horas te pertenezco, eres mi amo. Compartiremos un cálido mate, a la luz de mis lámparas de sal, frente al fuego. Los cuerpos harán germinar los sentimientos. Deja que mi aliento recorra cada palmo de tu piel, de tus manos. Consiente que tu aroma llene el recuerdo en el vacío del espacio.

Cuando te alejas y eclipsas la luz ¡Te echo tanto de menos! Aunque aprendí que tus distancias son deleites, con cada despedida hay un reencuentro cada vez más febril; éxtasis en tras dilatada espera. Te quiero aunque sólo sea por unas horas, porque en ellas, me das lo que no dan otros en abriles o en nupcias.


Reclina tu cabeza, que te acaricie. Volveremos a amarnos en este intervalo. Me dejarás tan henchida que ni los sigilos romperán el vínculo que, en la distancia, nos ata sin lazos.

Amor audaz, espacios amplios, elipsis, lazos. Me aferras en las sombras, noto los brazos. Te adoro por cómo me quieres durante los lapsos en que eres mi amo. Cuando el océano vuelven a traer tus pasos.

Pero esta vez la pasión se desata, violenta como la tempestad. Me turba tu presencia y tu marcha. Los vientos del norte dudan si volverás a arribar en esta playa. Nada te atará cuando ella parta. Llenarás tu existencia de proezas y desenfrenos ¿Volverás? Ya la tristeza no te anudará a mis desvelos.